martes, 28 de marzo de 2017

Segunda fermentación del kéfir de agua

Hemos conseguido activar el kéfil de agua sin problemas. Mirad qué lindo queda cuando está vivito y coleando:


Ese agua la tiramos y volvimos a poner el kéfir, ahora activado, con azúcar  y agua.

Éste es el termómetro que usamos, por cierto.

Dos días después, filtramos el agua y la probamos: era ligeramente avinagrada y dulce, rica pero sin más. No tenía burbujas, lo cual al parecer es frecuente en las primeras semanas después de la activación del kéfir, a parte de que si produce alguna pequeña burbuja, como no está cerrado, se va. Así que nos decidimos por una segunda fermentación con zumo de limón (de 1/2 limón) y un trocito de jengibre que andaba perdido por el frigorífico bien picadito.

El jengibre.

El zumo de limón.

Ah, sí, y un poco más de azúcar. 

Y el agua de la primera fermentación del kéfir.

Bien cerradito para que no se vaya el gas.

Y tras tres días encima del módem (único lugar calentito de esta fría casa), tacháaaaaaaaaaaaaaaan.



Muy rico, pero todavía queda mucho que explorar, ya que me parece un poco amargo (aunque a mi mujer le encanta).

Vamos a seguir experimentando y contándoos nuestras aventuras. Mientras tanto, para vuestra diversión, una toma falsa:


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