viernes, 24 de marzo de 2017

Las ventanas superineficientes

Nuestro piso está orientado al norte/noreste. Es una pena, porque este es la peor orientación que se puede tener, pero nuestra prioridad es el acceso sencillo para nuestro hijo, que se desplaza con una silla de ruedas.

Gran ventanal de la zona del salón.

A pesar de ser un primero orientado al norte y tener las ventanas escondidas debajo de los balcones del segundo (por desgracia, nuestro piso no tiene balcón), el piso es bastante luminoso ya que tiene un chalet bajito delante y detrás del chalet hay un piso muy grande pintado de blanco que refleja la luz del sur hacia nuestras ventanas.


Ventana de la zona de despacho, desde donde escribo estas líneas.

Las tras ventanas que dan a la calle son muy grandes, lo cual está muy bien, pero también son 1) de aluminio y 2) correderas. A pesar de que hay doble ventana (es decir, dos ventanas una tras la otra, comiéndose toda posibilidad de tener un alfeizar donde poner alguna planta), las ventanas son superineficientes desde el punto de vista energético, amén de malas de limpiar.

La zona de dormitorio también tiene una gran ventana.

Si a eso le añadimos unas cajas de persianas enormes, antiquísimas, de madera mala y con cero aislamiento, y una fachada sin cámara de aire ni ningún aislamiento, os podéis imaginar lo que cuesta calentar esta casa.

Nuestro primer objetivo es la eficacia energética del piso, así que vamos a cambiar las ventanas y mejorar el aislamiento de esa pared.

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