domingo, 22 de octubre de 2017

Un bancal en la ventana


Britta Riley, de la ciudad de Nueva York, habla en esta charla TED sobre su sistema de hidroponia y la comunidad de I+D en abierto que creó para desarrollarlo y perfeccionarlo.

Más adelante, Britta hizo un crowdfounding para fabricar su sistema y, por motivos que no me han quedado claros, no cumplió con sus promesas. Muchas personas de Canadá y Europa, que habían pagado por sus sistemas, nunca llegaron a recibirlos (los de EE.UU. al parecer sí recibieron los suyos) y Britta desapareció de la esfera pública.

A pesar de esto, creo que su sistema es excelente y muy interesante para nuestros pisos.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La vermicompostera tras el verano

Hace unos días, en el coche, de vuelta de ver a la familia, sólo podía pensar en una cosa: mi vermicompostera, abandonada a su suerte desde principios del verano.

Ya podéis imaginar el susto que me llevé cuando la abrí y me encontré con esto:

Un desierto homogéneo de caca de lombriz y ni un solo bicho vivo a la vista.

Empecé a escarbar y, para mi enorme alivio, encontré vida:

¿Cómo pueden vivir en su propia caca?

Cuanto más escarbaba, más me venía un olor a anaerobia, que es malísima para las lombrices. Llevamos ya años con esta vermicompostera y nunca hemos tenido problemas de anaerobia. Las condiciones de anaerobia se suelen dar cuando hay exceso de agua y como Madrid es tan seco, nunca nos había pasado. Al contrario, pusimos la vermicompostera en el baño y aún así tengo que vigilar que tenga bastante humedad.

En el fondo encontré restos de alimentos sin digerir y muchas lombrices, pero también grandes cantidades de agua maloliente.

No sé si se ven las lombrices.

Recogí toda la caca más o menos seca de la superficie, reservándola para usar como fertilizante, separando las pocas lombrices que encontraba para devolver más tarde a la vermicompostera. Las partes más mojadas, las estrujé para sacar el máximo de agua posible.

Súper montaje de estrujamiento de caca de lombriz mezclada con alimentos sin digerir.

Esta parte tenía muchas lombrices. Las estrujé también y no parecía molestarles mucho.

Soy así de bestia.
La caca reservada está a la izquierda, a la derecha, un cuenco con papel húmedo para las lombrices.

Caca de lombriz

Voy sacando el agua.

Me lo pasé genial estrujando.

El fondo estaba completamente mojado.

Cuando hube sacado la mayoría del agua (recogí dos botes llenos), puse papel y cartón cortado en trozos en el fondo de la vermicompostera (en realidad es una caja de plástico cualquiera) y los humedecí.


A las lombrices les encanta este tipo de cartón.

Luego volví a poner las lombrices mezcladas con los restos de comida sin digerir sobre el papel y cubrí con más papel húmedo. Después los alimenté un poco más con peladuras y restos de frutas.

La vermicompostera esta lista para volver a despegar y yo tengo que encontrar a alguien que quiera caca de lombriz y zumo de lombriz para sus plantas porque todavía no tengo.

martes, 13 de junio de 2017

Empieza la obra

Ay, Diosa, en qué lío nos hemos metido.




No creo que haya salud mental suficiente como para hacer muchas entradas hasta septiembre. ¡¡Que paséis un feliz verano!!

domingo, 4 de junio de 2017

Lavarse el pelo con bicarbonato

Eliminar el plástico y los productos químicos de nuestra vida forma parte de nuestro proyecto de permacultura urbana. Y uno de los mayores consumos que hacemos de ambas cosas se debe a la limpieza, tanto personal como de la casa.

Para eliminar los productos químicos, o al menos usar productos químicos menos dañinos, una siempre puede comprarlo ecológicos: jabón, champú, pasta de dientes, lavavajillas, limpiasuelos, detergente para lavadora, etc. Por desgracia, la inmensa mayoría viene en plástico y además siguen conteniendo gran cantidad de cosas extrañas que no conocemos bien.

Así pues, nos decidimos a buscar alternativas 100% ecológicas, locales y sin plástico. Para los cosméticos y productos de aseo, nos basamos en el principio: "si no te lo puedes comer, no te lo pongas en la piel".

Uno de los grandes descubrimientos que hemos hecho es el bicarbonato. Lo compramos en un pueblo vecino, por kilos y a granel, y nos lo llevamos a casa en una bolsita de papel a la que luego le damos muchos usos. Lo usamos para limpiar los platos y para lavarnos el pelo.

¿El pelo?????!!!!!

Pues sí, yo también estaba un poco mosca al principio, pensando que no me iba a dejar el pelo limpio y que se me ensuciaría en seguida, pero no es así. Para demostrarlo, el viernes pasado me lavé el pelo e hice un reportaje fotográfico sobre el asunto.

Aquí estoy antes de la ducha. Hace exactamente una semana que no me he lavado el pelo. Sí, me lo lavo solamente una vez a la semana.


Como veis, no está muy mal, aunque el flequillo y las raíces están demasiado grasos para mi gusto y no me siento cómoda. Parece que si vas reduciendo la cantidad de bicarbonato que usas a cada vez, el pelo te aguanta cada vez más tiempo limpio, pero yo todavía no he llegado a ese nivel.


Flequillo y raíces sucios tras 7 días sin lavarme el pelo.

Guardo el bicarbonato en un bote en el armario del cuarto de baño. Hasta ahora no le ha entrado agua, ni se ha apelmazado si nada. Si se apelmazara, metería dentro del tarro un saco de tela lleno de arroz crudo, para que absorbiera la humedad, pero hasta la fecha no ha hecho falta. 


El vaso plasticoso del McDonalds donde tenemos los cepillos de dientes me sirve para preparar el mejunje con el que me voy a lavar el pelo, de esta forma no sólo no tengo que tener otro recipiente ocupando espacio, ensuciándose y obligándome a consumir un objeto más, sino que además el sistema garantiza que el vaso en cuestión se lavará al menos una vez a la semana (más cuando se lava el pelo el resto de la familia), porque como no quiero lavarme el pelo con juguito de cepillo de dientes, lavo el vaso antes de hacer el mejunje. Cada sistema debe tener varias funciones, ¿no?

El vaso en cuestión con el bicarbonato.

Mezclo el bicarbonato con un poco de agua de forma a hacer una pasta incómoda y muy poco elástica a la que me ha costado un poco acostumbrarme. En fin, para ser sincera, más que pasta es una sal mojada. Me mojo el pelo, cojo la "pasta" con las manos y me la froto en las raíces, por todo el cuero cabelludo. Estimular el cuero cabelludo es esencial para la salud del pelo, así que aquí toca masaje. El bicarbonato no hace espuma y sabe salado cuando se moja y se desliza hacia tu boca, pero te acostumbras en seguida.

Una vez masajeado todo el cuero cabelludo, me enjuago bajo la ducha, cuidando mucho de eliminar todo el bicarbonato que pueda tener en el pelo. Las puntas solo me las mojo. Cuando el pelo está enjuagado, hace ese ruido tipo "escuic" que hace el pelo cuando está superlimpio. 

Y aquí al salir de la ducha. Sólo me he quitado el exceso de agua con una toalla.



Y tras secar lo gordo con el secador:



Y horas después, con el pelo ya seco:



Como dice mi hijo: "Mamá, eres peluda y achuchable."



jueves, 1 de junio de 2017

Cerrar los ciclos en la ciudad: el buen consumo

Uno de los principios de la permacultura es cerrar los ciclos. Para mi es uno de los principios más importantes. Pero en un piso es difícil cerrar los ciclos. La ciudad está diseñada para consumir y generar desechos.



Consumir:
- No puedo cultivar todos mis alimentos en este espacio tan pequeño y en estas condiciones tan malas, así que tengo que consumir.
- No puedo generar la energía que necesito sin sitio para plantar árboles madereros y sin acceso físico o legal a la energía fotovoltaica, así que tengo que consumir.
- No puedo producir todos los demás materiales que necesito (ropa, etc), así que tengo que consumir.
- Y ni siquiera puedo compensar mi consumo de algunas cosas con la producción de otras, porque de hecho la producción está muy limitada en las zonas urbanas.



Desechar:
- Sin acceso legal o físico a la tierra, no puedo compostar los desechos de la cocina, la orina ni los excrementos.
- El consumo me obliga a adquirir materiales de embalaje que no están diseñados para ser reutilizados o que tengo en demasiada cantidad para reutilizar. Los programas de reciclaje de muchos municipios españoles son falsos.



Para abordar este principio en nuestro diseño de permacultura urbana vamos a adoptar las siguientes medidas:

- No obsesionarse. La perfección no es posible ni deseable. El objetivo de nuestro proyecto es explorar las posibilidades en condiciones reales y *mejorar* la situación con métodos que tengan una buena relación inversión/rendimiento. La ciudad no va a volverse permaculturalmente ideal en los próximos años. EN CURSO

- Eliminar el consumo de los objetos de usar y tirar:

            Dejar de comprar comida envasada EN CURSO

            No aceptar plásticos ni papeles de los que dan en las tiendas CASI LOGRADO



            Comprar objetos de calidad que duren y se puedan reparar EN CURSO

            Usar compresas de tela LOGRADO

            Usar tela higiénica EN CURSO

- Reducir el consumo en general:

           No comprar EN CURSO

           Si algo es necesario, preguntar a los amigos si te lo pueden dejar LOGRADO

           Si no lo tiene nadie, comprarlo o conseguirlo de segunda mano LOGRADO

           Si es necesario comprarlo nuevo, que sea de calidad y se pueda reparar EN CURSO

- Mejorar la eficiencia energética del piso para reducir el consumo energético EN CURSO



- Pasarse a un proveedor de electricidad que use solo energía renovables EN CURSO

- Producir alimentos en la medida de lo posible EN ESTUDIO



- Crear un grupo de consumo de productos ecológicos y locales EN PROYECTO

- Lombricompostaje en el piso LOGRADO



- Lombricompostaje en maceta EN ESTUDIO

- Usar nuestra orina para la producción de alimentos en el piso o en el exterior EN ESTUDIO

- Buscar un lugar privado o público cercado donde compostar los restos de la cocina que no pueden ir a la lombricompostera EN ESTUDIO

Ideas que hemos descartado:

- Váter seco en el piso: es posible y se comercializan varios, pero no tenemos sitio. Además, sin tener un lugar donde compostar los excrementos secos que produce el váter, es poco eficaz.

- Compostaje de todos los desechos de cocina en el piso. Si tuviéramos una terraza nos lo platearíamos pero en estos momentos no tenemos ni un alféizar.

- Reutilización de aguas grises en el piso: durante mucho tiempo tuvimos un cubo debajo del lavabo que recogía el agua de lavarse las manos y los dientes. Luego usábamos ese agua para el váter. Es un buen sistema y funcionaba bastante bien, pero requiere atención por parte de todos los usuarios si una no quiere tener una inundación de vez en cuando en el baño. En una casa con niños, eso es difícil. Por el momento hemos aparcado ese sistema, aunque no descartamos volver a él.

Ideas que nos gustan pero que ahora mismo no barajamos:

- Conseguir que el municipio cree un sistema de recogida y compostaje de desechos orgánicos. Alternativamente, conseguir que se cree un sistema similar pero privado, quizás alguna asociación de personas con discapacidad que busquen alguna forma de ganar dinero (el compost resultante se vendería), o similar.

- Conseguir un huerto municipal donde producir alimentos y compostar.



¿Conseguiremos cerrar nuestros ciclos? Probablemente no.
¿Mejoraremos la situación actual? Un rotundo sí.



lunes, 29 de mayo de 2017

Germinando e ideas sobre qué plantar en el salón

A pesar de la falta de luz y de nuestra decisión de no plantar nada hasta que terminen las obras (que todavía no han comenzado), tenemos varias cositas germinando.

Uno de los dos aguacates que pusimos hace unos meses

Y un rizoma de jengibre, imprescindible para nuestro refresco favorito.

El jengibre es una de nuestras apuestas para el salón, un lugar con poca luz y que tendrá una temperatura relativamente caliente todo el año cuando tengamos la estufa. Parece que el jengibre soporta estar a la sombra y le gusta el calorcito. La planta que tuve en el pasado murió de frío, así que espero que la estufa solucione eso.

A parte de que podría darse en el salón y de que nos gusta cantidad, otro atractivo del jengibre es que es un producto caro. Cuando se tiene el espacio tan limitado como en un piso y se trabaja contra los elementos, hay que buscar plantas que valgan la pena, que para nosotras son:

- las caras de comprar
- las especies o variedades que no hay en las tiendas
- las que no se consiguen frescas en las tiendas
- las que son muchísimo más ricas cuando las cultivas tú

e idealmente, todas estas características juntas.


jueves, 25 de mayo de 2017

El tren de Pedro

En la última entrada hablé de mis planes de hacer macetas autoregantes y Pedro Pleite me contestó esto:

El año pasado hice un tren de bidones de 8 litros de agua. Los interconecte con tubo agujereado. Gravilla y la parte superior de los bidones como separador. Puse tierra de algarrobo agregue lombrices. El primer bidón solo con agua como un bebedero para que mantenga un nivel suficiente. Funcionó muy bien todo el verano. En otoño lo regalé.Lástima no tener fotos.

Y yo le contesté:

Mil gracias por tu aportación, Pedro. A ver si lo he entendido bien: cuando dices tren imagino que estaban unos tras otros horizontalmente, ¿no? y el tubo agujereado los recorría todos y los regaba. Voy a a hacer una entrada para poner un dibujo de cómo me lo imagino y me dices si era así o no. ¿vale?

Así que, he aquí como me lo imagino, Pedro:


¿Era así? El bidón de agua me preocupa, porque según el principio de los vasos comunicantes, al agua no podría estar muy por encima del tubo o las plantas se abnegarían.

¿Cómo sellaste los tubos?

¿Estaba el tren en exterior?

Muchísimas gracias por hablarme de tu idea. Me parece genial.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Macetas autoregantes

Mis dos modestas plantitas del alféizar del cuarto de baño no están precisamente al sol, pero aún así tengo que regarlas cada 2 días.


Es demasiado. En parte se debe a que casi no tienen suelo, ya que están en las macetas en que venían, que son bastante justas, en mi opinión. En otra parte se debe a que hace muchísimo calor.

Si voy a tener un macetohuerto en este piso tengo que encontrar una forma de regar que con menor frecuencia y con mayor eficacia. Entran en escena las macetas autoregantes.

Las macetas autoregantes son básicamente unas macetas que tienen un depósito que se llena de agua y que alimenta al suelo de la planta por capilaridad.

Básicamente esta es la idea. "Wick" significa "mecha".
Imagen tomada de aquí.

La cosa se puede complicar de diferentes formas, ya sea por motivos estéticos

Imagen tomada de aquí.

o por motivos económicos.

Imagen tomada de aquí.


Pero básicamente tienen que ser de uno de estos tipos:

Imagen tomada de Pinterest, de un blog eliminado.


De estas opciones, las dos primeras me parecen más adecuadas a situaciones en las que hay mucha tierra, como un huerto o un macetohuerto en una terraza grande. Mi situación es bastante limitada, así que no quiero dedicar preciosa superficie de suelo al depósito de agua.

En cuanto a opciones restantes, con el depósito en el fondo, no me gusta la idea de mechas de tela porque se pudren con relativa facilidad. Así que me inclino por un método sencillo de capilaridad, tipo éste:

Que me gusta mucho.
Hace falta algún tipo de barrera entre la gravilla y la tierra,
como una mosquitera o algo del estilo.
Imágen tomada de aquí.

O éste tipo:

Que también está muy bien.
La "mecha" es una maceta más pequeña llena de tierra.
Imagen tomada de aquí.

Y que se puede hacer casero.

Imagen tomada de aquí.

El método elegido dependerá de los materiales que vayamos encontrando en la basura, porque como comprenderéis no pienso comprar absolutamente nada de plástico.

Otro tema es el de la salud del suelo. Aunque estoy convencida de que una maceta autoregante es mejor para la vida del suelo que una convencional, el pequeño tamaño de la maceta y el simple hecho de que está en interior o en una ventana, reduce mucho la posibilidad de vida en el suelo. Y la falta de vida en el suelo repercute directamente en la salud de las plantas y en la tuya (si te las quieres comer). Así que en la próxima entrada exploraré la idea del suelo vivo en macetas y de cómo pretendo conseguirlo con algún tipo de maceta autoregante.









lunes, 22 de mayo de 2017

Las ventanas del patio

Tenemos tres ventanas a un patio. Dos están orientadas al sur y una al este, pero como están en el bajo de un patio de cuatro pisos, no tienen casi sol. Estas ventanas no las vamos a cambiar porque el presupuesto no da para tanto y porque están mejor que las del salón.

Una de ellas, la del baño tiene un alfeizar protegido por una reja y ya es hogar de dos plantitas.


Menta y albahaca que nos regaló nuestra amiga Fran.

La que da al este es la ventana de la despensa y el alfeizar es estrecho y no tiene protección, por lo que es difícil ponerle plantas.

Vista desde la otra ventana

Lo que sí tiene es un resto de unas cuerdas de tender pretéritas que se podrían usar para colgar macetas.

Vista desde la despensa

La función principal del patio es tender la ropa.


La tercera ventana es la que da acceso al tendedero, por lo que ahí no pondremos plantas.

Los ventanucos son para dar luz al garaje subterráneo.
La hornacina sería perfecta para poner alguna diosa o virgen, pero técnicamente no es nuestra.

El acceso al patio es malo: por una trampilla a la que se llega desde el portal (ver arriba). Aunque tenemos llave, el patio es de la comunidad y no ha habido nunca plantas en él, por lo que por el momento no queremos poner ninguna en el suelo. 

Las plantas que se pongan aquí tendrán que dejar sitio para la ropa,
ya que la cuerda para muy cerca de la reja.


El patio tiene sus limitaciones, pero siempre tiene más luz que el salón, sí que vamos a utilizarlo al máximo.